Franco Colapinto estuvo en Williams dos años. Debutó en un equipo rodeado de gente con la que laburó en ese periodo: mecánicos, ingenieros y sus máximos responsables, que lo reclutaron en su academia y luego lo bancaron para correr en F1.
Ese día a día es como la vida misma.
Esto es como cuando se cambia de trabajo: no se puede pretender que en 6 meses alguien tenga la misma performance o superar lo que logró durante un aprendizaje de dos años en otro lugar, con gente nueva, etc. Menos si la herramienta de trabajo (auto) no es la mejor. Hay un tiempo de adaptación. No se puede pretender que en 4 carreras (recién está conociendo el coche) pueda rendir de la misma manera como lo hizo con Williams, que además, en su momento, su FW 46 era superior en comparación a este Alpine A525. Hasta a Lewis Hamilton le está costando en un equipo nuevo.
A Colapinto no se le puede reprochar nada. Ya hizo demasiado el sábado en la clasificación de Canadá. Esperemos que el equipo pueda mejorar.
Estuvimos 23 años sin un argentino corriendo en la F1. 42 sin que uno de los nuestros pudiera sumar puntos. Franco llegó para quedarse. Cuál es el apuro?
En Argentina se volvió a hablar de automovilismo. Se abrió otra vez la puerta para nuestros compatriotas en la Máxima. Detrás esperan su chance Nico Varrone y los otros chicos que vienen desde abajo. Cuidemos esto entre todos.