Los narcisistas, debido a su constante necesidad de admiración y validación, tienden a ser más propensos a la infidelidad.
Jean-Paul Sartre describió a estas personas, como personas que actúan con *mala fe*, negando la autenticidad y responsabilidad en sus relaciones. Su falta de empatía, que les impide considerar los sentimientos y derechos de sus parejas, los lleva a buscar ser el centro de atención en todo momento, utilizando la infidelidad como un medio para satisfacer su ego y su deseo de ser constantemente admirados.
Este comportamiento, además, refleja un profundo *solipsismo*, donde el narcisista ve al mundo únicamente desde su perspectiva, ignorando las necesidades y emociones de los demás.