Ya de vuelta en España y con las ideas un poco más claras después de este último mes que ha sido una locura, sin mucho tiempo para reflexionar en todo lo que ha pasado.
Empezando por las finales de Madrid, creo que el evento fue increíble. Sí que es cierto que el público se sintió más en el anterior, supongo que por la cercanía de éste al stage, pero increíble de todas formas. En lo deportivo, me llevo el aprendizaje de darle más importancia a llegar en mejor forma al partido que defina ir por winner bracket. Tener que jugar un partido el día de antes a la final, sobre todo en presencial, deja secuelas que hace no estar al 100% al día siguiente, y en este nivel cada décima cuenta, y esos detalles te pueden dejar fuera de una final.
Después, pasamos a la bootcamp en Shanghai. De primeras, un choque cultural enorme donde nos plantamos en una gaming house con un trofeo de Worlds como pisapapeles, literalmente. Una bootcamp que sentó el precedente de la mayor evolución de un equipo que he podido presenciar en toda mi carrera.
Todo este año he dicho que nunca había estado en un equipo en el que cada uno de los miembros que lo conforman trabajasen tanto por y para un mismo objetivo como en este. Pero me llevé de nuevo una sorpresa, con su lado tanto positivo como negativo, de que todavía había aún más por dar y luchar.
Creo que tanto en Shanghai como en Pekín se trabajó bien, muy bien de hecho, se sentía muy diferente al MSI. Todo ese tiempo sentía que podíamos ganar a cualquiera, equipo chino, coreano, americano, sea cual fuese su origen, podíamos plantarle cara. Obviamente el objetivo era ganar, y tal vez por eso duela tanto este final, por que hemos sentido que era posible. Pero al menos, hay algo que no se nos puede tirar en cara. Y es que hemos competido. Mejor o peor, pero desde luego no hemos sentido que esta vez la diferencia entre nosotros y los asiáticos fuera tan inmensa como otras veces.
Finalmente, sobre el tema del maldito twit, no entraré en demasiado detalle. He aprendido que durante la competición, más vale no twittear sobre la misma. Siento haber dejado en mal lugar, primero a la organización a la cual represento, y segundo y más importante, haber “manchado” a los jugadores y staff que tanto se dejan día a día trabajando para ser los mejores.
Os quiero.